Textos para talleres literarios: Típicas actividades para talleres literarios
Típicas actividades que se proponen en Talleres literarios
Fija en tu mente aquellos primeros estímulos literarios. Las primeras lecturas, los primeros poemas escritos, la primera imagen sugestiva que tú transformaste en un cuento corto. Elige uno de ellos, el que te provoque más emoción, aquél que vuelve a tu mente con facilidad, porque lo vives y recuerdas a menudo. Intenta transmitir esa primera sugestión a un lector familiarizado con la lectura, huye de lo tópico y manido, huye de lo sofisticado y recrea ese momento con naturalidad. Una vez has dibujado el trazado de tu vivencia, una vez lo hayas leído y comprobado que fue así, que verdaderamente la memoria no te ha jugado ninguna mala pasada, contarás con las herramientas necesarias para el distanciamiento. Vuelve a leer esa historia, pero piensa que no es la tuya, que es la historia de otro/ otra. Madura esa imagen mental, ese deseo de transformar tu relato en un acto ajeno, que no te pertenece. Escribe compulsivamente en tercera persona y vuelve a contar lo sucedido. Ahora esa historia se metamorfosea, se distancia de ti, como si fuese otra persona la que puede mirarse en su ombligo.
Revive un recuerdo traumático de tu infancia. La historia te absorbe plenamente. Sientes casi como te toca, como se resquebraja tu imagen, y el miedo, la soledad, el dolor…te paraliza. Las imágenes se diseñan solas: la luminosidad de la escena, los sonidos, el olor que paraliza. Los personajes son una maraña que se hilvanan y te devuelven tu radiografía, sin apenas rozarte. El sentimiento de impotencia vuelve a desempolvar la telaraña… El lector siente idénticos zumbidos, el lector se paraliza contigo. Una vez rediseñes esa emoción, puedes probar a transformarla, para mitigar ese dolor. Es un trauma ajeno, que dicta tu mente, alejándose de lo vivido y real. Te aproximas a él, oculto detrás de una cámara, sueltas toda esa rabia ajena, que penetra en la médula del lector. El lector se convulsiona contigo sin poder deshacer el nudo que aprieta su garganta, sin que nadie acuda en su auxilio.
Escoge una fotografía al azar del álbum de un familiar. Una fotografía de la que desconozcas su historia.. Un grupo de personas te sonríe, pero sus rostros son anónimos. Fija tu vista en uno de sus protagonistas e intenta quitar el velo que lo oculta. Ponte en su piel, ¿cuál es su historia? ¿qué secreto oculta? ¿quién es? Inventa un cuento breve de misterio, donde ese personaje adquiera un sentido imprescindible para que el puzle que diseña tu mente cobre sentido. Como se trata de un cuento breve, todos y cada uno de los elementos que introduzcas deben jugar un papel determinante. Recuerda que el cuento presenta dos niveles de lectura que se fusionan en la mente del lector: la historia narrada, y la historia intuida, la que subvierte los elementos, la que provoca una fuerte emoción en el lector. Ese joven es cómplice de un asesinato, ha perdido el rumbo, ha enloquecido. Es la pieza clave de una herencia, es un héroe, un asesino, un pobre lunático. Los trazos se convierten en imágenes lúcidas que desnudan u ocultan un alma, de manera que es lector el que encaja todas las piezas del puzle, hasta completar los dos sentidos: el inminente, el que surge, cuando terminas la lectura y el velado, el que descubres después, el que te identifica con lo narrado, el que ha escondido el autor, minimizando sus resonancias, para que seas tú mismo quien lo complete.



