Textos para talleres literarios. Eragon. Christopher Paolini
Christopher Paolini Eragon
Christopher Paolini es un adolescente que ha triunfado en el campo de la literatura fantástica, gracias a su perseverancia, a su capacidad para recrear historias fantásticas. Como el autor, el protagonista de nuestra historia deberá madurar precozmente, dada la misión de vital importancia que se le encomienda. Esta misión no es otra que preservar el mundo de Alagaësia del malvado rey Galbatorix, que es el personaje que controla las fuerzas del mal. A Eragon. confían un tesoro precioso, que él cree hallar por casualidad, un huevo de dragón que deberá proteger. El libro muestra como entre la joven Shaphira (su dragón) y él se establece un lazo de amistad inquebrantable. A ellos se unirá Brom, que se convertirá en su amigo, además de mentor. Él es, como en casi todas las historias, el maestro que debe adiestrar al aprendiz tanto en el arte de la espada y las ciencias ocultas como en el conocimiento de los dragones y sus secretos.
Christopher - el joven autor- nació en 1983 en California, aunque ha pasado toda su vida en Montana donde reside actualmente con sus padres y su hermana. Siempre le ha gustado leer, sobre todo, literatura fantástica. Su proyecto, que comenzó como un pasatiempo, lo urgió en un mes, aunque tardó un año en escribir el borrador de Eragon, dedicó otro a revisar el libro y, finalmente, se lo dio a leer a sus padres que decidieron publicarlo ellos mismos en la empresa familiar.
Christopher se dedico en cuerpo y alma a su proyecto promocionando el mismo el libro, junto con sus padres en institutos y bibliotecas que le llevaron a recorrer EE.UU. Su esfuerzo dio frutos y Carl Hiassen, después que su hijastro devorara el libro, decidió publicarlo. Después salió Eldest y ahora está pendiente de salir a la luz el tercer libro. Todos ellos han sido éxitos de ventas, hasta el punto de que la Centuri Fox, aprovechando la tirara del libro, decidiera hacer su versión cinematográfica.
Una anécdota: Mientras estuvo promocionando su libro en librerías, colegios y bibliotecas, Paolini lució un traje de época medieval compuesto de camisa roja, pantalones hinchados negros, botas con cordones y un elegante gorro negro.
Este fragmento que te presentamos nos muestra la estrecha relación que se establece entre Eragon, que ha tenido visiones continuas del peligro que corría ella y la elfa, prisionera de Galbatorix y a la que consigue rescatar.
Sin embargo, la elfa no se fía. Su primera reacción es hacer acopio de valor, pese a su debilidad y estrangular al intruso al que considera un enemigo. De todos es conocido el poder de los elfos, que, como otros seres mágicos, poseen cualidades y virtudes incomprensibles para el alma humana, además de regirse por leyes de conducta propias, no acordes a las nuestras. El joven no sabe qué hacer para que sepa que es su amigo hasta que decide comunicarse con ella en el lenguaje antiguo, un lenguaje que no se rige por los mismos parámetros y que, supuestamente, tiene una cualidad única: quién lo utiliza no puede mentir. Recuerda que la capacidad de prevaricación es una de las características que identifica al lenguaje humano diferenciándolo de otros tipos de lenguajes. Es decir, el lenguaje verbal podemos utilizarlo para engañar a otros, para mentir ¡fea costumbre¡
Piensa -por ejemplo- lo que sucede cuando decimos a alguien una mentirijilla, con palabras podemos engañarla, pero las miradas y los gestos pueden delatarnos si no somos buenos actores.
El protagonista utiliza un lenguaje antiguo, que únicamente conocen seres especiales, como ellos, y sabe que la elfa es consciente que ese lenguaje es fiable, de esta manera crea una especie de aura, de relación especial con ella.

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La elfa acaba escuchándole, confiándole quién es y la causa de su debilidad. Como Eragon se ofrece a salvarla, le muestra, a través de su mente, cómo llegar al territorio de los vardenos, los únicos que poseen el antídoto del veneno que la está matando lentamente. Te propongo que hagas una descripción de la elfa en su estado, y te imagines el porqué un rey, como Galbatorix ha preservado su vida, pese al veneno. Invéntate una historia: ella sabe dónde viven los vardenos y el enclave de este pueblo siempre ha sido buscado por el rey, se comunica telepáticamente con el joven. El rey ansía hallarlo y atraparlo...etc. Imagina que la dragona, compañera de Eragon, se ofrece a llevarla con los vardenos. ¿Crees que esto sería prudente en su estado? Imagina que sí, que decide acompañar al joven. Ambos atraviesan montañas, valles, laderas, ríos hasta el territorio de los vardenos. Es un viaje apasionante ¿o no?
Haz de su capa de protección tu sayo e inventa ese viaje fascinante que los tres, dragona, Eragon y elfa van a realizar. Imagina que una cámara fotográfica los sigue: atraviesan valles, montañas, ríos; escondiéndose de sus perseguidores que les pisan los talones. La elfa aguanta, sus poderes están debilitados, pero otra cosa, es su capacidad de regeneración, su fuerza de voluntad, su valía, esa coraza que la ha protegido durante miles de años.
Una manta sofocante envolvía a Eragon por todas partes asfixiando sus pensamientos: la fuerza abrumadora se contraía lentamente y le sorbía las fuerzas poco a poco, pero él insistió porque no estaba dispuesto a rendirse.
La elfa apretó sin piedad su cerco un poco más, decidida a extinguirlo como quien sopla una vela. Deseperado, Eragon gritó en el idioma antiguo: ¡Eka aí fricai un Shur¨tugal¡¡soy un jinete, tu amigo¡ El abrazo mortal no se soltó, aunque cesó la presión, y la elfa emitió una sensación de sorpresa.
Al poco sobrevino la suspicacia, pero Eragon sabía que ella terminaría por creerle; en el idioma antiguo no se podía mentir. Sin embargo, el hecho de que se hubiera presentado como amigo no significaba a la fuerza que no pretendiera dañarla. Por lo que Eragon le había transmitido a la elfa, éta sabía que él se consideraba amigo suyo, aunque tal afirmación podía ser cierta para el muchacho, pero no necesariamente para ella.
El idioma antiguo tiene sus limitaciones, pensó Eragon con la esperanza de que la elfa sintiera la suficiente cursiodad para arrisgarse a soltarlo.
Y la sintió. Entonces se alivió la presión y las barreras de la mujer cedieron antre dudas. La ulfa permitió que sus pensamientos establecieran un leve contacto, como entre dos animales salvajes que se encuentran por primera vez. Un escalofrío recorrió a Eragon. La mente de la elfa era extraña: parecía vasta y poderosa, cargada de los recuerdos de incontables años. Los pensamientos reconditos de la mujer desaparecían de la vista del muchacho, inaccesibles al contacto, porque eran instrumentos propios de otra raza que obligaban a Eragon a apartarse cuando la rozaban la conciencia. Sin embargo, entre todas esas sensaciones, resplandecía la melodía de una belleza, salvaje y hechicera, que ostentaba la identidad de la elfa.
-¿Cómo te llamas? - preguntó ella en el idioma antiguo. La voz de la elfa sonaba débil, plena de una silenciosa desesperanza.
Eragon. ¿ y tú?
La conciencia de la elfa se le acercó más todavía invitándole a sumergirse en las cadencias líricas de la sangre de la mujer. Él resistió con esfuerzo la invocación, aunque su corazón ardía por ceder. Por primera vez entendió el legendario atractivo de los elfos: eran criaturas mágicas, libres de las leyes mortales de la tierra, tan distintas de los hombres, de igual manera que los dragones eran diferentes de los demás animales.
...Arya. ¿ Por qué entablas contacto conmigo de este modo? ¿Sigo siendo cautiva del imperio?
¡No¡ ¡Eres libre¡- exclamó Eragon. Aunque apenas conocía algunas palabras sueltas del idioma antiguo, consiguió explicar-: A mí me apresaron en Gil´ead, como a ti, pero escapé y te rescaté. Durante los cinco días posteriores hemos cruzado el desierto de Hadarac y ahora hemos acampado al pie de la montañas Beor. En todo ese tiempo no te has movido, ni has dicho una sola palabra.
¡Ah...así que fue en Gil´ead¡ -La elfa hizo una pausa-. Sé que alguien curó mis heridas pero en ese momento no entendí por qué, aunque estaba segura de que era para prepararme para una nueva tortura. Ahora me doy cuenta de que fuiste tú - luego añadió con suavidad- A pesar de eso no me despertado, lo cual parece asombrarte.
Sí
Durante mi cautividad, me administraron un extraño veneno, el Skilna braga, junto con una droga para anular mis fuerzas. Todas las mañanas me daban el antidoto para el veneno del día anterior, y se me negaba a tomarlo, me obligaban. Sin él, moriré dentro de pocas horas. Por eso vivo en este trance: hace más lento el progreso del skilna brag, pero no lo detiene... Me planteé la posibilidad de despertarme para quitarme la vida y liberarme de Galbatorix, pero decidí no hacerlo con la esperanza de que fueras un aliado. - Su voz, cada vez más débil, se apagaba.
-¿Cuánto tiempo puedes permanecer así? - preguntó Eragon.
Cuatro semanas, pero me temo que ya no me queda mucho. Este legargo no puede alejar la muerte para siempre. Ya la noto en mis venas. Si no recibo el antídoto, sucumbiré al veneno dentro de tres o cuatro días.
¿Dónde se puede encontrar el antídoto?
Sólo existe en dos lugares fuera del Imperio: donde está mi gente y donde viven los vardenos. De todos modos, no se puede llegar a mi hogar a lomos de un dragón.
¿ Y los vardenos? Te hubiéramos llevado directamete a ellos, pero no sabemos dónde están.
Te lo diré si me das tu palabra de que nunca revelarás su ubicación a Galbatorix, ni a ninguno de sus siervos. Además, debes jurar que no me has engañado de ningún modo y que no deseas ningún mal para los elfos, ni para los enanos, ni para los vardenos, ni para la raza de los dragones.
Lo que solicitaba Arya habría sido bien sencillo si no hubieran estado hablando en el idioma antiguo, pues Eragon sabía que le pedía juramentos más comprometedores que la vida misma. Una vez suscrito, no podían romperse jamás. Y eso le pesó en la conciencia mientras comprometía su palabra.
Estamos de acuerdo...
Una serie de imágenes de vértigo cruzaron de repente por la mente de Éragón: se encontró cabalgando por la cordillera de las Beor, mientras recorría muchas leguas hacia el este. El muchacho hizo cuanto pudo por recordar la ruta mientras las sierras y colinas desfilaban ante él. En ese momento se encaminaba hacia el sur, todavía entre las montañas. Luego el escenario cambió de golpe y se metió por un valle, estrecho y retorcido, que desfilaba sinuoso entre las montañas hasta la base de una espumosa cascada que caía hasta un profundo lago.
Las imágenes se detuvieron.
Está lejos - dijo Arya-, pero no te dejes desanimar por la distancia. Cuando llegues al lago Kóstha- mérna, al final del río Diente de Oso, coge una piedra, golpéala contra el risco que queda junto a la cascada y grita: Aí vardenos abr du Shur´tugals gata vanta. Te dejarán pasar. Serás retado, pero no cejes por muy peligroso ue parezca.
¿Qué te han de dar para el veneno? - preguntó Eragon.
La voz de Arya temblaba, pero recuperó las fuerzas.
Diles que me den néctar de túnivor. Ahora me tienes que dejar...porque ya he gastado demasiada energía. No vuelvas a hablar conmigo a no ser que no queden esperanzas de encontrar a los vardenos. Si eso ocurriera, hay una información que debo compartir contigo para que los vardenos sobrevivan. Adiós, Eragon, Jinete de Dragón...Mi vida está en tus manos.







