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Realismo y naturalismo: Maratón de literatura

por Aghata
miércoles, 21 de octubre del 2009 a las 02:27

Maratón de literatura

Fijaos bien,  seguro que vuestro profesor/ profesora se empeña en que sepáis las respuestas a las siguientes cuestiones.  No se trata en ningún caso de que las memoricéis para luego soltarlas tal cual, cual loros parlantes, sino de que entendáis los conceptos más importantes y sepáis luego reconocer los rasgos realistas o naturalistas en los fragmentos que se propongan como análisis.

Define realismo: En cualquier enciclopedia… podéis encontrar una definición de este movimiento literario que suele periodizarse hacia la segunda mitad del siglo XIX, aproximadamente hacia 1850. Se trata pues de un movimiento que se propone como objetivo, hacer un reflejo cabal de la realidad social de la época. Los escritores realistas rechazan el idealismo de los románticos y propugnan un arte que se inspira en la naturaleza (entendiendo ésta como la realidad de los seres humanos y su entorno), para reproducirla fidedignamente.  Debemos, no obstante, tener en cuenta que en España, el movimiento realista no se instala hasta después de la revolución de 1868. En ese año Galdós publica La fontana de Oro.  Esta novela ya presenta los rasgos del realismo. A partir de su publicación el idealismo romántico da paso al objetivismo que se caracteriza por el distanciamiento del escritor respecto a su obra y a la descripción detallada de la realidad.

Cita al menos 3 autores representativos del realismo europeo y pon un ejemplo de sus obras:

Stendhal, Rojo y negro; Gustave Flaubert, Madame Bovary; Charles Dickens, David Copperfield; León Tolstoi, Ana Karenina; Dostoievski, Crimen y Castigo.

¿Qué novela de Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero) se considera  prerrealista? La gaviota, obra en la que conviven la visión idílica de la realidad y los elementos costumbristas del romanticismo, con el estilo sencillo y claro y la representación verosímil de los personales a través de sus hablas y costumbres, que son rasgos realistas.

¿Qué otro autor es considerado prerrealista?  También se considera a Pedro Antonio de Alarcón un autor de tránsito, sobre todo en sus primeras obras. No obstante, las obras de su última época se consideran realistas.  En estas obras son evidentes  las ideas conservadoras del autor, sobre todo en sus moralizaciones.  Son obras realistas: El escándalo, El niño de la bola, El capitán Veneno y La pródiga.

Características más importantes del realismo:

La novela realista se vehicula a través de la burguesía, es esta la clase social que aparece reflejada en sus vaivenes y relaciones con el entorno político, económico o social. El telón de fondo del Realismo a es la sociedad y sus conflictos: el enfrentamiento entre la burguesía y el proletariado, las luchas sociales, o el intento por parte de los burgueses de ascender en el escalafón social. En las obras aparecen los sistemas políticos como la Revolución del 68, la Primera República o la Restauración monárquica. De hecho en ocasiones es difícil deslindar lo ficticio de lo real, ya que ambos se imbrican en la historia, de forma que en la novela pueden aparecer noticias sobre personajes reales o acontecimientos políticos, coetáneos a la ficción.

Por otra parte es evidente en estas obras el compromiso del autor, el carácter didáctico de las novelas, que son en ocasiones verdaderos mosaicos que esconden en última instancia la posición ideológica del autor,  que presenta dos polos enfrentados: los que defienden las ideas  conservadoras, y los que prefieren las liberales. A todas estas novelas se las conoce como novelas de tesis, membrete dado por la crítica especializada.

En cuanto a los temas lo verdaderamente importante es el conflicto o enfrentamiento entre el individuo y la sociedad. Los personajes  luchan por integrarse en una sociedad problemática. Adquieren bastante importancia los conflictos provocados por la necesidad de dinero y los problemas conyugales y familiares.  Aparecen personajes de todas clases sociales, si bien la mayoría pertenece a la pequeña o mediana burguesía, aunque también pueden aparecer personajes humildes u de la alta sociedad, la nobleza o el clero.  En muchas ocasiones la actitud crítica del autor es patente:

-Es habitual un anticlericalismo crítico: las ideas progresistas denuncian el inmovilismo y la actitud interesada de ciertos sectores del clero.

-También es frecuente la crítica de la sociedad burguesa: Se denuncian hábitos sociales como el fanatismo religioso, la ignorancia, la intolerancia y la hipocresía.  Con fina ironía el autor llega incluso a plantear que la hipocresía es el mal congénito de la sociedad burguesa. 

El retrato veraz lleva al escritor a adoptar el papel de cronista imparcial de los hechos. Se trata pues de un narrador objetivo y omnisciente, que radiografía  los hechos y comportamiento de los personajes.  Esa fiel reproducción de la realidad se produce en dos direcciones: la descripción de ambientes, costumbres, formas de vida colectiva (lo social) y la descripción de caracteres y personajes (lo psicológico).  Lo característico de esta novela es su afán de verosimilitud. El autor parte siempre del estudio directo de las pasiones, carácter y lenguaje de los personajes e intenta reproducirlo mediante la técnica ya mencionada de narrador omnisciente.  Pero no es esta la única técnica, puesto que el autor refleja la intimidad de sus criaturas mediante el estilo indirecto libre y el monólogo interior, como veremos cuando nos centremos en la obra de Galdós.

 Este concepto de realismo es muy antiguo, puesto que ya lo defendió  Aristóteles cuando se refirió a  los conceptos de mímesis (imitación de la realidad) y verosimilitud (referir hechos que podrían haber sucedido realmente). Por otra parte el realismo  es una constante en la literatura española, lo que verificamos si echamos una ojeada a la novela realista del siglo de Oro,  sobre todo, la picaresca y Cervantes.

 

Características generales del naturalismo.

Se entiende que el naturalismo surge de la exacerbación del realismo degradante. Es un movimiento que surge en Francia en las últimas décadas del XIX y cuyo principal representante es Émile Zola (1840-1902). Para este autor el naturalismo no es sólo una corriente literaria sino una nueva concepción del ser humano y un método de estudio que se vale de su comportamiento en situaciones límite y estudia sus reacciones. Su idea es demostrar que la conducta humana es  resultado de factores fisiológicos y sociales.

Según esto, el individuo no es libre porque su comportamiento depende de su herencia biológica y de las circunstancias sociales en las que nace y se desarrolla a lo largo de su vida. El novelista, lo mismo que el naturalista o el científico, experimenta con sus personajes. Para verificar sus actitudes, los sitúa en circunstancias degradantes, sin eludir las realidades más repulsivas, que le permitan observar y sacar conclusiones sobre su conducta y reacciones, de forma que se pueda hacer un estudio sobre la influencia de la herencia biológica y el entorno social en el que se mueve.  Según esto, la parte espiritual del ser humano y sus reacciones anímicas tienen una explicación orgánica y material o, lo que es lo mismo, lo fisiológico explica lo psicológico.  Recordemos la influencia que tuvo la ciencia experimental en este movimiento. Zola parte de la obra de Claude Bernard y sostiene que de la misma manera que el médico contrasta sus hipótesis con el historial de sus pacientes y el biólogo con las reacciones de sus cobayas, el novelista debe experimentar con los personajes colocándolos en determinadas situaciones y comprobando cómo sus actos se explican por la influencia de la herencia y las circunstancias.  En su serie <<Les Rougon- Macauart>>- el novelista traza la historia natural y social de una familia. Las diferencias de cada uno de sus miembros, pretenden explicarse por los diversos cruces de tendencias hereditarias o por la índole del medio social en que viven. Al determinismo de los seres humanos (herencia, medio, selección natural), se suma una concepción materialista en la que los instintos (sexual, de posesión, de poder) condicionan la conducta de las personas.

En el plano ideológico, el naturalismo denuncia los males de la sociedad burguesa y es una radiografía distorsionada de la lucha de clases. Esa lucha por la vida es la misma que acontece en el resto de las especies animales, donde únicamente sobreviven los más fuertes.  En las obras aparecen problemas relacionados con la miseria humana: alcoholismo, corrupción, bajas pasiones, enfermedades mentales o hereditarias, etc. También son habituales ciertos aspectos sociales que reflejan el tinte degradante de la sociedad: la hipocresía, la corrupción política, la explotación obrera, etc. La finalidad es denunciar las diferencias de clase; de manera que supusieran un revulsivo, en esa búsqueda de igualdad de condiciones de vida, a las que aspiraba el autor; porque, aunque el individuo no era libre, si que podía aspirarse a una organización social que superando las diferencias, ofreciera a los hombres la igualdad, la equiparación en su entorno vital.

  En cuanto a la técnica y el estilo, los naturalistas llevan sus postulados hasta las últimas consecuencias: es famoso el caso de Zola, quien se situaba a las puertas de una fábrica para tomar notas que luego utilizaría en su novela L´Assommoir. La repercusión de los postulados de Zola no fue admitida por muchos de sus coetáneos tanto en Francia como fuera de sus fronteras, lo que si influyó fue las técnicas de observar la realidad, puesto que el escritor era una maestro, a la hora de seleccionar a cámara lenta, una escena y desarrollarla fidedignamente, aunque eso sí, exagerando la truculencia.

En Francia a Zola le apoyó, por ejemplo, Maupassant (Bola de Sebo) Pero, ¿qué ocurrió en España?

 En España influyó en el método, en ese trayecto de búsqueda minuciosa y documentación, pero los autores españoles abominaron del determinismo biológico y negaron sus  postulados. De hecho la presencia de un naturalismo español fue una cuestión palpitante en su momento. Las obras de Zola fueron  conocidas tempranamente en nuestro país y su apreciación provocó una oleada de opiniones enfrentadas.  Algunos críticos acusaron de naturalistas a Galdós y a Clarín, incluso llegó a decirse que Doña Pardo Bazán era la abanderada española del movimiento,  incluso  a Blasco Ibáñez se le llamó <<el Zola español>>, en este caso, no sin razón.  

Fue propiamente Pardo Bazán quien publicó en 1882 una serie de artículos con el título de La cuestión palpitante. En ellos pretendía mostrar su punto de vista, su criterio personal sobre un tema que ciertamente era palpitante, se cocía en los círculos literarios de la época.  Para el trabajo, la autora  se documentó estudiando  los precedentes del Naturalismo, después defendió al autor francés de los ataques de truculencia, de complacencia en el mal.  Por una parte, muestra su admiración ante la fuerza creadora de sus obras y lo defiende contra los que atacan al escritor acusándolo de inmoral: según Doña Emilia, Zola nunca hace apología del mal, se limita a ejercer el derecho del artista a mostrar las lacras humanas y sociales.  Pero, pese a esa admiración, la autora disiente enérgicamente de los postulados naturalistas: no comparte el determinismo ni el resto de postulados ideológicos del movimiento. Ella defiende el realismo español, porque es una fórmula <<más ancha y larga>> que la de Zola.

El mismo Zola, al tener noticias de que la escritora española era tildada de naturalista, manifestó su extrañeza de que se pudiera ser, a la vez, naturalista y católica. Y sentenció: <<el naturalismo de esa señora es puramente formal, artístico y literario>>.

El artículo de Pardo Bazán, y también en cierto sentido las propias palabras de Zola, aclararon el problema del llamado <<Naturalismo español>>. Si el naturalismo es un sistema al que son consustanciales el materialismo, el determinismo (la herencia) etc., apenas podemos rastrear su presencia en el realismo español.  Podemos, eso sí, encontrar pinceladas ocasionales en algunas novelas de Galdós (La desheredada) o en algunos fragmentos de Clarín. Pero en los demás casos no hallaremos nada similar, salvo en la obra de Blasco Ibáñez. Este escritor valenciano sí muestra el carácter revolucionario de la ideología naturalista en su preocupación por las taras hereditarias o la predilección  por los ambientes y temas sórdidos que muestra de forma descarnada, sin suprimir o atemperar la truculencia.

Por lo tanto, podemos decir que el naturalismo francés únicamente influyó en la técnica narrativa y descriptiva, así como en la presencia de ciertas realidades en la novela. Mostró el camino que debía seguirse para el retrato de la miseria moral y moral, esa pintura esperpéntica de espacios degradados o situaciones escabrosas. Emilia Pardo Bazán, por ejemplo, retrata en La tribuna (1883), la vida dura de una fábrica.

¿Cuáles son las características más sobresalientes del  realismo de Galdós?

 A Galdós se le considera el escritor más completo dentro del realismo español.  Si otros novelistas destacaban por la cuidada descripción de ambientes –como es el caso de Pereda- o por el análisis psicológico de los personajes (Valera), Galdós se va consolidando a lo largo del tiempo, depurando su estilo y logrando una reproducción fidedigna tanto de los ambientes, como de las almas de sus personajes. En ambos aspectos es un maestro.

Como pintor de ambientes, a Galdós le preocupa la documentación y se fija en todos los detalles: escenarios, costumbres, personajes… todos los elementos están cuidados para lograr el efecto deseado.  Galdós sabe cómo hallar los detalles característicos de una atmósfera determinada: las calles y plazas de Madrid cobran vida en sus obras.  El escritor nos muestra las casas burguesas o humildes, los comercios, las oficinas y consigue gracias a su mirada penetrante que nos forjemos una idea cabal del espacio por el que deambulan sus personajes.

En cuanto a la pintura de almas,  consigue dotar de humanidad a los personajes, de manera que nos creamos lo que les ocurre y nos adentremos en sus corazones. El escritor selecciona las pinceladas necesarias para que reconozcamos los rasgos emblemáticos. Es un maestro indiscutible de la técnica del retrato.  Una de sus bazas, es la utilización del lenguaje, mediante el habla de los personajes, los lectores intuimos la escala social, los tics, las manías, etc.

Su estilo, pese a que no ha estado exento de críticas (por ejemplo, Valle- Inclán le llamaba “Don Benito, el garbancero” y lo acusaba de descuidado y hasta de ramplón), es de una seguridad asombrosa. Galdós adapta el lenguaje a la índole de sus personajes; por lo tanto es ramplón, cuando su personaje lo es o coloquial cuando lo exige la naturaleza de los personajes implicados.  Tengamos en cuenta que la originalidad de este novelista es precisamente la incorporación como temas literarios de aspectos de la vida que no habían sido tratados con anterioridad: los asuntos burgueses, las actividades cotidianas y corrientes, los mercados, las sencillas reuniones familiares.  Todo ello conlleva una ampliación del caudal lingüístico: términos científicos, vocabulario filosófico y psicológico, vocablos agrícolas, dialectales, etc. 

La novela realista, como fiel reflejo auténtico de la vida, desarrolla las posibilidades descriptivas de la lengua, para adecuarlas al análisis psicológico. Galdós adapta el diálogo a la expresión del habla cotidiana, huye de la grandilocuencia. Su estilo es espontáneo, antirretórico, ágil y de gran expresividad, como la vida misma.

El propio Galdós defiende estas ideas en el prólogo a El sabor de la tierruca de Pereda:

 

Una de las dificultades con que tropieza la novela en España consiste en lo poco hecho y trabajado que está el lenguaje literario para reproducir los matices de la conversación corriente. Oradores y poetas lo sostienen en sus antiguos moldes académicos defendiéndolo de los esfuerzos que hace la conversación para apoderarse de él, el terco régimen aduanero de los cultos le priva de flexibilidad. Por otra parte, la prensa, con raras excepciones, no se esmera en dar al lenguaje corriente la acentuación literaria y de estas rancias antipatías entre la retórica y la conversación, entre la Academia y el periódico, resultan infranqueables diferencias entre la manera de escribir y la manera de hablar, diferencias que son desesperación y escollo del novelista.

La lengua que emplea se caracteriza por la naturalidad y la sencillez, por la riqueza y la capacidad de moldear a los personajes. Galdós siempre hace que los personajes hablen de acuerdo con su carácter, edad, experiencia o cultura. Su vocabulario es extensísimo. Podemos encontrar voces coloquiales: peine ( esaprensivo, pillo), badulaque ( inútil), chisgarabís ( de escasa valía), pelafustán ( holgazán), majagranzas ( pesado  y necio), etc.  También forman parte de este registro las locuciones coloquiales: dorar la píldora, el perro del hortelano, no caber en el pellejo, meter en cintura, jarabe de pico, noche toledana, etc.  Finalmente hallamos vocablos extranjeros que estaban de moda en las tertulias: Spleen, sport, quinquet, beef-steak, etc.

En cuanto al punto de vista, Galdós se apropia habitualmente del punto de vista del narrador omnisciente, para narrar desde dentro de la novela, cerca de los personajes y hechos, como un cronista que recopila información. Es la fórmula prototípica del realismo.

En ocasiones se comporta como un demiurgo, al juzgar moralmente a sus personajes, pero también se acopia de otros procedimientos: la voz del autor implícito que orienta al lector y adelanta algunos acontecimientos o que se dirige a él mismo en segunda persona es una técnica que muestra la originalidad del autor, su gran capacidad como narrador. Otro rasgo de modernidad es la frecuente utilización del <<monólogo interior>>, que consiste en la reproducción del pensamiento de  un personaje, imitando su fluir natural y hasta desordenado sin la aparente intervención del narrador.  Lingüísticamente este el monólogo se caracteriza por el uso de las interjecciones, exclamaciones, interrogaciones, suspensión, repeticiones.

Finalmente  introduce el estilo indirecto libre, como forma de elocución, lo que lo sitúa  como uno de los precursores de los cambios narrativos acelerados que se suceden a principios del XX: El estilo indirecto libre se caracteriza por introducir dentro del discurso narrativo en 3º persona, el pensamiento de un personaje en tercera persona, pero sin que aparezca el verba dicendi ni conjunción subordinada, como sucedía hasta ese momento.

La producción de Clarín no sólo abarca el género narrativo, de hecho el escritor fue muy conocido por sus artículos. ¿Qué los caracterizaba?

 

¿Qué son Los Episodios Nacionales?

 Son un conjunto de 46 novelas en las que Galdós se propone el ambicioso proyecto de contar en forma de novela la historia de España en el siglo XIX, desde los sucesos de Trafalgar (1805) y la Guerra de la Independencia (1808) hasta la Restauración (1875). Estás novelas  aparecen divididas en cinco series de diez novelas cada una, excepto la última interrumpida, que sólo tiene seis. Galdós entremezcla realidad y ficción, a partir de una documentación minuciosa. Se propone analizar los hechos del pasado como una forma de sacar lecciones para el presente.

La primera serie, escrita entre 1873 y 1875 y protagonizada por el mismo personaje, Gabriel Araceli, es la más popular. Pertenecen a ella los episodios más conocidos, como Trafalgar, El dos de mayo, Zaragoza, etc.

La segunda serie, escrita entre 1875 y 1879 se refiere a las luchas políticas entre absolutistas y liberales durante el reinado de Fernando VII. Su figura central es el liberal Salvador Monsalud

(El terror de 1824).

Las series restantes fueron escritas mucho más tarde, entre 1898 y 1912. La tercera tiene como tema la primera guerra carlista, de 1837 a 1840 (Zumalacárregui). La cuarta se sitúa entre la revolución de 1848 y el destronamiento de Isabel II en 1868 (Prim), y la quinta se ocupa de la restauración (España sin rey, Cánovas).

La producción de Clarín no sólo abarca el género narrativo, de hecho el escritor fue muy conocido por sus artículos. ¿Qué los caracterizaba?

 

Clarín fue un crítico imparcial e implacable, muy temido por sus agudas reflexiones. Sus numerosos artículos periodísticos – varios miles- escritos con un lenguaje irónico y mordaz, fueron recogidos en diversos libros: Solos (1881), Ensayos y revistas (1892), Palique (1893), El siglo pasado (1901). El contenido de sus artículos es muy variado: encontramos artículos centrados en problemas sociales, políticos, culturales, literarios, etc. Entre los de crítica literaria destacan especialmente los que él bautizó con el nombre de paliques, artículos breves, humorísticos a veces, en los que, por ejemplo, defendió el naturalismo y a Galdós.

¿Que caracteriza la obra de Pereda? Cita sus principales novelas.

 Pereda fue siempre un hombre apegado a sus principios y a las formas de vida tradicionales, lo mismo en política que en religión. Muchas de sus obras tienen como tema la exaltación del campo frente a la ciudad, así como la descripción de la naturaleza y de la vida de las gentes sencillas de su tierra. Otro tema habitual, es la idea de que toda novedad lleva consigo la corrupción de la moral y de las costumbres.

Novelas

Don Gonzalo González de la Gonzalera (1878), retrata los defectos y maldades de un revolucionario, el protagonista, que contrasta con la honradez de los personajes que muestran ideas adscritas al tradicionalismo.

De tal palo tal astilla (1880), novela de tesis que pone en evidencia como la incredulidad religiosa provoca el fracaso sentimental y vital del protagonista.

El sabor de la tierruca (1882), La Puchera (1889), Peñas arriba (1895). Las tres comparten el mismo tema: la exaltación de las costumbres y el paisaje de la tierra natal de su autor, la montaña de Santander. Es visible en las tres la idealización de la vida sencilla y campesina, presentada como símbolo y compendio de la tradición española y cristiana, frente a las nuevas ideas que corrompen el mundo.

Sotileza, (1884) novela ambientada en el mar, que retrata la vida de los pescadores de Santander en la primera mitad del siglo XIX.

Pedro Sánchez (1883), que refleja el fracaso vital de un montañés santanderino que se ha trasladado a vivir a Madrid.

En cuanto a Escenas montañesas (1864), esta obra muestra una selección de escenas y cuadros costumbristas ambientados en Santander.

¿Cuál era la teoría de la novela defendida por Valera?

 Valera es el adalid de un realismo idealizado y esteticista. Como escritor se adelanta a su tiempo y defiende el concepto de “el arte por el arte”. Según él, la obra literaria ha de tener como principal objetivo crear belleza y mostrar una idea bella de la realidad. Por ello, en contra de lo que harán los naturalistas, este autor suprime de sus obras los aspectos degradantes, tristes o desagradables. Rechaza también la novela de tesis al servicio de una idea y le disgusta el afán de objetividad fotográfica del realismo y los temas y ambientes propios del naturalismo. Él defiende que la novela, como ente de ficción, ha de ser imaginativa, entretenida y no mostrar ningún desliz moralizante. Valera opinaba que la si la realidad es triste y fea, el escritor debe “mentir para consuelo” de los lectores. También defendía que “Una novela bonita debe ser poesía y no historia; esto es, debe pintar las cosas no como son sino más bellas de lo que son”. Por eso su realismo es diferente al de sus contemporáneos.  A ello contribuye con eficacia su propio estilo: natural, elegante, cuidado y en ocasiones, irónico, propio de quien piensa que “la belleza está en la forma”.  En cuanto a los temas, en sus obras predominan los que reflejan los conflictos amorosos y el análisis psicológico, especialmente de los personajes femeninos, ya que son estos casi siempre sus protagonistas.

Cita las principales obras de Valera:

Pepita Jiménez (1874), es  su obra más popular. Se trata de una novela psicológica, centrada en el análisis de los dos personajes principales.  El autor nos presenta a un seminarista joven de una rica familia, Luís de Vargas, quién pasa una temporada en casa de su padre, antes de ser ordenado sacerdote. En este lugar conoce a Pepita Jiménez, viuda de veinte años, con quien su padre, también viudo, piensa casarse. El seminarista descubre poco a poco que se ha enamorado de ella y, después de un doloroso proceso lleno de dudas y graves problemas de conciencia, el amor hacia la protagonista se impone a su vocación religiosa. Los dos jóvenes, con la aceptación total de don  Pedro, padre de Luís, acaban casándose. El tema es evidente: el triunfo del amor humano frente a la vocación religiosa.

Doña Luz (1879), que vuelve a plantear el conflicto entre la vocación religiosa y el amor humano a través de la historia de un amor platónico: un anciano fraile, el P. Enrique, muere al casarse la protagonista, doña Luz soltera de 28 años de quien estaba enamorado.

Juanita la Larga (1885-1895), sobre el amor entre un hombre de edad avanzada y una joven de distinto origen social, con final feliz.

Cita las obras más emblemáticas de Emilia Pardo Bazán:

La tribuna, novela sobre la clase obrera enmarcada en la fábrica de tabacos de La Coruña.

Los pazos de Ulloa, donde presenta el ambiente violento y embrutecido del mundo rural gallego

La madre naturaleza, que muestra la atracción incestuosa de dos personajes que ignoran que son hermanos.

¿Cuáles son las obras más famosas de Armando Palacio Valdés ( 1853- 1938)?:

La aldea perdida (1903), que pone de manifiesto uno de los temas de moda: la defensa de la vida tradicional aldeana contra la influencia corruptora de la moderna industria, personificada por la fábrica y sus mineros. El novelista nos muestra los estragos del progreso y manifiesta su añoranza por la <<idílica>> vida campesina de antaño.

La hermana San Sulpicio, ambientada en Andalucía, etc.

¿A quién se le llamaba el Zola español? Al escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (1867- 1928), por sus posturas naturalistas, que aparecen reflejadas en su afición por los ambientes sórdidos y por los personajes de instintos descarnados. Estos aspectos aparecen tanto en las obras ambientadas en el mar y la huerta valenciana (Arroz y tartana, La barraca o Cañas y Barro), como en las que traslada la acción a otros escenarios ( La catedral, La horda, Los cuatro jinetes del Apocalipsis).

Cita algunas obras de Zola: <<La taberna>>, que describe el medio obrero de París y los problemas del alcoholismo y <<Germinal>>, que sitúa la acción en el ambiente de las minas o <<La bestia humana>>, centrada en el mundo del ferrocarril.

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Aghata

Aghata escribió esta anotación hace 1 mes. En ella habla sobre Maratón De Literatura: Realismo Y Naturalismo.

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Extenuada (arlequini)
Gracias amiga, eso sí que me va a venir bien: recargar energías, es estimulante......(01 dic)
Extenuada (arlequini)
Lo intento Lerna, pero ya sabes cómo es mi cabecita, siempre maquinando sin pararUn beso...(01 dic)
Extenuada (arlequini)
Vale, Luz... Descanso, estoy hecha un flan. El médico dice que ´debería volver a operarme, que han ......(01 dic)
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Sí Luci, mira ahora llega el cumple de María, 11 de Diciembre y ya se está frotando las manos. Le ......(01 dic)
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un beso aghata, que descanses y recuperes energias......(30 nov)

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