No permitamos que el miedo nos amilane
No podemos permitir que el miedo nos amilane, ante cualquier resquicio de violencia, debemos alzar la voz, debemos decir ¡Basta! A veces es necesario aprender a decirlo, porque el dolor que sentimos nos lo ha provocado esa persona a la que hemos querido sin paliativos. La que nos juró que nos protegería, aquella que nos acompaño a la madurez y de la que guardamos tantos recuerdos gratos, y por eso pensamos que si en algún momento se torció su confianza o su cariño, tal vez… todavía estemos a tiempo de recuperarlo, quizá, con paciencia recuperemos lo perdido o dañado. Pero eso sucede muy pocas veces, porque el otro está ofuscado y no encuentra un camino ni una salida; él otro, al sentirse lastimado, herido en su fuero interno, cree que si nos castiga o nos encierra, logrará recuperar su amor propio roto, desvanecido.
Al principio sólo es una bofetada a destiempo, que nos cruza la cara y nos pilla desprevenidas. Una bofetada lanzada sobre ese rostro, que tantas veces ha besado, una bofetada que desinfla nuestra confianza, que nos muestra su lado oscuro, que nos avisa.
Pero todavía creemos que se trata de un acto reflejo de cobardía, que el niño grande que esconde dentro de sí ha salido de su escondite para avisarnos de que el caramelo es suyo y que ningún otro puede quitárselo. Pueden ser celos, desidia, miedo a que nos valgamos por nosotras mismas y abramos esa estrecha puerta que él ha apuntalado y nos marchemos. Creemos que el pequeño problema se le ha ido de las manos y volverá en razón, se arrepentirá de su mísero acto y nos pedirá perdón.
Pero sólo es el comienzo… Las desavenencias, el miedo a perdernos, el deseo de autoproteger lo que él cree suyo se dispara… como si el muro de contención que protegía nuestra relación se hubiera destrozado y toda esa comunicación que habíamos construido día a día se desvanece, agua de borrajas en un laberinto sin sentido.
Aunque nos cuesta o duela debemos salir del laberinto, debemos aferrarnos a los seres que sí nos quieren, porque el amor que se basa en el miedo no es verdadero amor es tiranía y aunque intentes atemperar ese dolor, no podrás reconstruir el amor ajado. Ya se ha roto la confianza y se ha diluido ese cariño que sentías y ahora él sólo lee tu pánico, e incluso siente aún más furor, más rabia y desesperación.
Y aunque una mujer puede ser golpeada docenas de veces antes de denunciarlo, porque soporta hasta lo indecible el sufrimiento, la única salida viable es pedir ayuda, apoyarte en las personas que no van a defraudarte. Y aunque el mundo sea una bomba a punto de explotar en tus manos, no debes tener miedo. Debes ser consciente de que actúas adecuadamente, de que haces lo correcto.
Aquí te mando algunas informaciones de interés, algunos portales que pueden ayudarte, pero la decisión definitiva debe ser tuya. Y aunque sea dura, una vez has lanzado la piedra, no te eches atrás, no cedas al chantaje, no escuches sus acometidas, aunque te hable con voz dulce y jure que nunca volverá a hacerte daño. Si lo ha hecho una vez, puede hacerlo otras, pues sabes que ya ha podido contigo.
Teléfono gratuito de información 24 horas para la Mujer: 900 19 10 10
www.malostratos.org
www.mtas.es ( incluye información del Observatorio Estatal de Violencia contra la mujer)
www.poderjudicial.es ( enlaces con otras páginas desde el Observatorio contra la Violencia de Género.
Comisión para la investigación de los Malos Tratos: 900 100 009
Acogida a Mujeres Maltratadas: 900 035 950
Atención a las mujeres inmigrantes: 900 502 091
Y recuerda:
Existen refugios para mujeres maltratadas en todo el país. Pide ayuda a tu médico, a la policía, guardia civil o al juzgado de guardia de tu localidad. Solicita a la operadora (llamando al 016) número gratuito y completamente confidencial, que además no deja rastro en la factura telefónica), que te conecte con un centro de acogida.
Finalmente te aclaramos los diferentes tipos de abuso:
a) El abuso físico incluye bofetones, puñetazos, golpes con armas u objetos, represión física, estrangulamiento, empujones, sacudidas y todo uso de la fuerza física que provoque heridas o que ponga a una persona en riesgo de ser lesionada.
b) El abuso emocional incluye abuso verbal como gritos, burlas e insultos; igualmente, amenazas, crítica continua, aislamiento social, explotación, intimidación y persecución.
c) El abuso económico incluye la retención de dinero, el control de los gastos de otra persona, obligarla a entregar el sueldo, usar su tarjeta de crédito sin permiso, impedirle que trabaje o controlar su selección de empleo.
d) El abuso sexual es cualquier forma de ataque, acoso o exploración sexual, incluida la actividad sexual forzada y el contacto o la conducta sexuales no deseados.
e) El abuso psicológico ocurre cuando alguien provoca temor por medio de intimidación. Incluya amenazas de dañar físicamente a los hijos, familiares, amigos o mascotas de la persona maltratada; de destruir su propiedad y de forzar un aislamiento de la familia y los amigos.