La historia se repite
No sé porqué aunque voltees una y otra vez tu vida, las historias se repiten. Sientes que el camino que recorriste no se ha borrado del todo, que ahora es tu hija, la que atraviesa el mismo senderillo de barro, lleno de baches. Y eso te espanta, porque algunos de aquellos actos, tú quisieras fulminarlos y de hecho le pediste a Zeus su tridente, pero lo necesitaba para otros menesteres: prefería usarlo para atrapar más moscas a la miel de sus fornidos brazos, para que le vayas tú, una simple mortal, con tus historias y despropósitos.
Total, que cuando descubriste que María era miope y necesitaba gafas, como tú; te tiraste de los pelos: ¡Pobrecilla! ¡Qué mala suerte! Salieron en tropel los recuerdos como centauros dispuestos a embestirte sin contemplaciones, los corrillos del cole y aquel dichoso “cuatro ojos”, y también soltó el pico, sin demasiada convicción, la blandengue respuesta, que nunca provocaba ira, sino risa: “más vale cuatro ojos que dos”… y cosas por el estilo. Lo cierto es que te hubiese gustado borrar aquellas gafas de la faz de la tierra, que fuesen invisibles.
Y de hecho lo conseguiste, las dos lo habéis conseguido. Tú te pusiste lentillas con 15 años y ahora le ha tocado el turno a María, ella no será menos, buena es mamá para eso. Pero existen pequeñas diferencias: tú odiabas las gafas culo vaso que afeaban tus ojos azules; mientras que María las lleva tan campante. El efecto es el contrario, sin esa lupa en su mirada, se ve muy rara, dice que está muy blanca, que le falta una parte de su ser. ¡Cómo son estos jóvenes! Y encima, ella a la primera, mientras que tú (cuánta vergüenza sienten tus mejillas), a la... no te acuerdas cuando. Y es que está hecha una fiera, no le ha costado nada aprender a ponerse el cuerpo extraño en el ojo, no han necesitado las presentaciones de rigor. Con la de intentos que tuviste que hacer tú, para meterte aquella cosa transparente en tu mirada.
Al final ya se sabe que “tanto va el cántaro a la fuente…”, al final lo lograste y entonces te hiciste tan amiga del intruso, que abandonaste las gafas, en el cajón. ¡Ala!... ¡Ahí os quedáis, gafas culo vaso, afeaojos! Y ahí se quedaron las pobres sin chistar. ¡Ya no volvieron a minimizar tu mirada! Pero algo de sangre sí que hay entre tu hija y tú, en algo tenéis que coincidir, que no se diga que no es tu hija. Se ha quitado al intruso de una palmada, lo ha extraído de uno de sus ojos con tanto ímpetu, que lo ha roto, así qué mañana no podrá fardar de ojos transparentes. Y encima te ha mirado de soslayo, como si tú hubieses conjurado el destino, para que se entrometiese tu pasado en su presente.
Aghata
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Comentarios sobre La historia se repite
La veo llegando al colegio y metiendo las gafas en la funda, jajajajajajaja, aunque no vea nada.
Besos
Hola Aghata:
Pues, yo utilizo lentes, pero solo para clases. es que me aburre y me siento al final jejej. Al comienzo no falta por ahí algún sujeto que quiere pasarse de listo. y empieza con los sobrenombres. Pero que se hace. La naturaleza nos ha dado algo mas (miopía, catarata...etc). Chau
Yo también utilizo gafas desde los doce años
Nunca me ha supuesto un trauma ni he sido discriminada por ello, en esa época nadie las lllevaba
Pero tu hija es valiente y no tratará de esconder su yo (con sus carencias)
U beso muy fuerte a las dos ... os quiero.
Ella no, ya digo que a María no le importa llevar gafas. Yo sí si tenía complejo, porque a mí me insultaban algunos compañeros y eso a esa edad deja huella. En fín, los críos son muy crueles a esas edades... Ahora lo compagino, pero reconozco que todavía me siento camaleónica, cuando me quito las gafas, como si no fuese yo misma. ¡¡¡ja, ja,ja!!! ¡Ay, qué lío!
Un beso muy fuerte
Tienes razón amigo, hay cosas en la vida mucho más importante y lo físico es tan superficial, el hecho de llevar o no gafas es una solemne tontería, pero reconozco que cuando era una adolescente, me afectaba bastante.
Sí, María, ella es más valiente que yo, en eso. Yo me sentía mal a su edad por lo que decían o dejasen de decir, pero a ella eso no le importa, es más el médico le dijo que dentro de unos años podría operarse y ella dijo que no, que le gustaban las gafas, que sólo quería las lentillas para compaginar.
Un beso muy fuerte.
En una etapa o en otra las cosas cambian y ahora ya pasado el tercer piso de edad, resulta que me arden mucho los ojos y oh sorpresa necesito lentes o gafas para leer y para el computador, y pues nada a escoger unas que vayan con tu rostro y te de personalidad intelectual y a llevarlas con orgullo y dignidad como lo hace maria, un saludo agatha, con el carino de siempre Juana.
no se si yo me pondria lentillas soy muy manazas si es las gafas de retirado son de plastico ya me he sentado dos veces encima la 1 el esposo puso el cristal , la segunda regaño dice que tenga cuidao espero recuerde si no me ponen verde , tengo de cerca tambien , yo lo llevo bien claro mis años no son los 15
Sí, Juana, a llevarlas con dignidad... en eso tienes razón. Yo no me opero... Eso lo tengo clarísimo.
Un beso muy fuerte
Lucí, yo también llego las gafas por casa, es más leo mejor con ellas... Y qué haría yo sin mis libros. Debería estarles agradecida porque sin ellas no podría penetrar en ese mundo maravilloso de la literatura. Si reflexiono, ¿qué haría sin ellas?
Un beso muy fuerte
Entonces, ningún problema... con o sin... a mi también me pusieron a los 13 años y hasta me gustaban, claro que eran para los un poquito miopes, y las sigo teniendo en el coche, me puse un tiempo lentillas pero... un fastidio, quita pon, pon y quita. Además se veía demasiado, con lo chulas que son las luces un poco difuminadas... y no puntitos de luz concretos y recatados.
sí tienes razón mi estrella, a veces las lentillas son un engorro... Se me pegan al ojo como una lupa, las gafas en ese sentido son mucho más cómodas.
Un beso
sí tienes razón mi estrella, a veces las lentillas son un engorro... Se me pegan al ojo como una lupa, las gafas en ese sentido son mucho más cómodas.
Un beso
Puess, yo lentillas, como que no!!! uso gafas, solo para ver la tele e ir al cine y aún así hay veces que las olvido!! cabecita loca.
Un beso fuerte.
Reconozco que las lentillas son un poco engorrosas,... Pero no renuncio a ellas, aunque en casa, suelo llevar las gafas y para leer, también. Así que paso muchas horas con las gafas, y aunque estas son más bonitas que las llevaba antiguamente, sigo teniendo mis prejuicios... y sigo poniéndome las lentillas, siempre que puedo.
Un beso muy fuerte, preciosa