Esa muñeca a la que diste cuerda. Poemas
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Te siento allí donde nunca me escuchaste
en todos los rincones que no conociste
donde nunca estuviste.
He pasado a cuchillo
todos los sueños rotos
y con la sal de tu pecho
me he creado
un traje nuevo.
Donde has nacido
no queda nada
salvo tú mismo.

Estás ahí, hora incombustible.
Un cigarro que prende mecha
a tu respiración.
Luzco ante ti la medalla
de mi bautismo.
Luces ante mí, el juguete
de guerra
que guardaste
con mimo.

Apenas una sombra caminando
a tientas.
No escucha los ecos del silencio
que me decían: fuera.
Me trituraban tus palabras.
No podía gritar tu nombre
¿Adondé iría?
De acuerdo.
Solo son tus palabras
las que me dañan.
Sólo son mis palabra
las que me salvan.
Tras ese reconocimiento
decidí embalsamar
todas nuestras palabras.

Con altivez lanzas en zigzag el zapatito de cristal
que hacia polvo las suleas de pies.

La madrastra tenía razón.
Todos tus actos
son animales perplejos
y cada instante que pasa
te reconoces menos.

El hada madrina ya te lo dijo:
-Si vas a la fiesta sin tu zapatito
de cristal, antes de media noche
te convertirás en sapo.
¡Qué la máscara se apiede
de tu alma¡
Voy a decirle a ella
que no me sé
cuando empecé a quererte
que fue un ayer lejano
cuando sentí que te quería.
Y cuando esté contigo
mi respirar te ahoga.
Y ella sabrá
si te besaba
si te sentía
si te quería.
Mi soga envanece más
que todas sus conquistas.
Crece la oscuridad
mostrando las ojeras de mi cuerpo.
Crece la oscuridad
en el territorio diario.
La calle, una ciénaga
donde chapoteo.
¡Sorpresa! Cada pisada
me vuelve más miope.
Un ave roc desgarra
el huevo de la herida.

Y cuando creo que he sobrevivido
descubro el tiempo infame.
Quedá el carbón, la negra tapia
y el dolor como un pistoletazo.
Después de tanta eternidad,
en un segundo
la muerte es esa reina cruel
su corazón sólo desata ira.

Es fácil pensar que soñar lo no vivido
nos vuelve inmunes a lo cotidiano.
Con esa máscara disfrazamos la realidad
y creamos una identidad sin mentiras.
Pero
¿qué pasaría si al cruzarnos
lo vivido, lo borrásemos?
Todo lo que fuimos amanecería
desnudo, sin la piel del recuerdo.
¿Adónde iría el tiempo
sin esa identidad?




Comentarios sobre Esa muñeca a la que diste cuerda. Poemas
una sesión poética de lo más satisfactoria...gracias amor...y muchos besos
Muchas gracias dolphi, celebro que te gusten mis poemas.
BEssssssssooooos