Esa muñeca a la que diste cuerda: Poema
Estás allí, allí
Por una abertura
que tiene la ventana
de ese corazón
oigo tu nombre
Lo escucho
mientras vacío mi mente
de otros pensamientos
y me sumerjo en ti,
en tu recuerdo intacto

Rasgo tu comprensión
con suavidad
mientras te abres
de par en par
Y siento que te grabas
con fuego y tiento
Tan hondo penetraste
que ahora que estás aquí
ya no quiero irme

Y en esa ventana
deshago los cristales
del pánico
como si temiera
que me abandonases
en un instante

Como si temiera
que te desvanecieses
cual fuego fatuo

Todo lo dolido
todos los equívocos
empañan tus promesas
Ya casi puedo tocarte
para siempre



