Esa muñeca a la que diste cuerda
viernes, 30 de octubre del 2009 a las 00:59

Y aunque mi deseo es saltar la tapia
tu alma me retiene.
Se me encoge, como si nunca hubieras existido
hasta que vuelves.
Besos imperceptibles saltan el trampolín
y se despierta Arlequín,
mientras desaparece
lo que añoras.



