Esa muñeca a la que diste cuerda
jueves, 29 de octubre del 2009 a las 23:56

Cuán equivocada estabas
cuando dejaste que te engañasen
De haber participado en esa aventura
no te sorprendería el desconocido.
Pintadosr tus dedos, hasta lo amargo es una copa
que se bebe
hasta las cuerdas
se mitigan.
¿Qué atrapa mi espíritu sonrosado?
Ese brazo tenaz…
capaz de clavar azadas dulces
al levantarme.



