Esa muñeca a la que diste cuerda
Para todas aquellas mujeres que luchan fervientemente por la despedida.

La despedida
Todo ha dejado de tener sentido en el elixir del olvido.
Ya no me veo ser ni existir. Buceé tanto, que si tú me conocieses en ese instante cruel llorarías, como lloré yo, en el cuenco del pasado. La morada de mis sueños está asida gracilmente a ti, aunque quisiera marcharse demasiado deprisa, sin siquiera una súplica.
He sentido tu impotencia al traspasar esa terrible inseguridad que desama mis sentidos.
He renunciado a todo mi sentimiento marchándome sin miedo y en ese instante se ha crucificado todo mi tedio.
Sé que bajaré a los infiernos de gelatina donde tantos han caído y allí se apagará mi inmensa inocencia para volver a nacer.
Sé que te besaré por última vez antes del naufragio. Allí, cuando nadie me vea, cobijaré mi anónimo rostro, impávido en el fluido de otros rostros que se desahogan de la asfixiante soledad de un amor de hielo.

Allí me desintoxicaré de mi triste congoja, esa que habitaba en mí cuando tu ira apagaba mis yagas, porque no amabas ni siquiera la faz de mi inocencia mientras desabrochabas tu silueta en la mía. Pero era un durísimo simulacro de mí, nunca conocerás ni sabrás de mi tintura.
Tú que desperdiciaste mi risa, tú que sofocaste mis pies y te anclaste para desgarrarme. Todo lo tuyo es un aullido fiero que traspira a mordiscos. El viento era rocío cuando callabas y el sueño tuyo un bálsamo que me embriagaba al saberme sola al fin para llorar inútilmente.
Cuando he huido he descubierto tu alma auténtica. Tú te creías dichoso de tu posesión, apuntillando ¡mía! ¡mía!, pero no lo fui ni lo seré nunca.
Sólo el carbón de mi cuerpo bajo el declive de tus ojos inocuos en el pavor de mis ojos.
Cuánto fuego consumido para tu pérdida. Lo que palpabas de mí era un espejo deformado que no te amaba.
La casa se ha llenado de luz chispeante. Todo lo hiende mi propia soledad que se ha librado al fin de ti, queridísimo amor, ya no podrás zaherirme ni clavarme a tu nausea.

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Comentarios sobre Esa muñeca a la que diste cuerda
Hola, ¿tú escribes todo esto?...te felicito, otra vez. Tu niña también será una gran escritora.
Saludos desde México
Muchas gracias, Minska. Sí, lo he escrito, es un homenaje a todas aquellas mujeres que luchan ansían la despedida. Le diré a mi hija que te han gustado sus poemas, a ella le encanta escribir poesía y también lee mucho.
Un beso desde Valencia.
Estoy sin palabras, cómo es que podemos hallar algunas veces y en otras personas, cosas que nos identifiquen y nos lleven a pensar que somos la inspiración del cuento, seguro que alguna vez te ha pasado, lees algo y sientes que va dirigido a ti...eso es realmente impactante... me gustó mucho y me declaro tu admiradora, de tu hija también, tienen poder para transmitir..
Un beso Arle...
Muchas gracias Triki. Sí, es increible como nos identificamos. En realidad las emociones nos desvelan, nos muestran tal y como somos. Yo también me identifico plenamente contigo. Y en cuanto a María, sí tienes razón tiene mucha sensibilidad.
Un beso querida amiga
Debes buscar sin buscar
Hola Samurai, gracias por pasarte por mi blog. El texto lo escribí hace tiempo... pero creo que es de plena actualidad, por todo lo que está pasando ultimamente. De todas maneras no es personal, al menos no, como podemos entenderlo.
Un saludo desde Valencia.
TE SIGO.ERES BUENA
SALUDOS
Muchas gracias, amigo. Celebro que te haya gustado.
Saludos desde Valencia
Siempre he admirado la facilidad de algunas personas , incluida tu por encontrar las palabras justas para reflejar sentimientos, yo soy de ciencias y me cuesta bastante...
bss. Paz
En Enero lei tu post y apenas lo comenté.
Más hoy, unos meses después he releido tu escrito y me ha conmovido la extraordinaria fuerza con que sentistes ese desamor.
¡Cuanta fuerza en ese " el viento era rocio cuando callabas ....... "
saludos desde Cádiz
Sí, hay mucho sentimiento oculto, como siempre la escritura supone sacar esos demonios interiores