Esa muñeca a la que diste cuerda

Todo conduce al alba
donde se baten
los desconocidos

Tú, golpéame
ciempiés
en ese fuego
desconocido

Hubo un tiempo atrás
en que yo te amé
y necesitaba verte
para respirar.
Nadie más sentía
que te quería
sólo tu presencia
que se creía
indiferencia.
Hasta que ascendió
sin respirar tu alma
y arrasó con todo
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Qué le darías a mis yoes
si te devuelvo
tus destrozos
sin respirar

Es inútil que corras
que mitigues tu sed en su regazo
que le soples mentiras

Es inútil que persigas
sus ojos de bambú,
en una jalea de tristeza.

Es inútil esa burbuja
que protege la entrada.
Él sabe muy bien
cómo seguir adelante.

Jugué a darte los labios
a buscarte, en vez de golpearte.
A que sí volveré, a que no.
A que me ves, a que no me ves.
A que soy hielo, a que sí estás.
A que soy fuego, a que te vas.
A darte los labios
en vez de besártelos.

Como un diamante
te inclinas ojo
indagante.
Pides al abismo
que no te desangre.

Escuchas nombre
ese adiós de rombos
difuminados
que se cuelan
detrás.
Un príncipe fugaz
en un diamante
sin quemaduras.
Despiadada serías
si atravesases la bahía
estúpida del llanto
sin tu corteza
sin el derecho al grito
Ecos de cicatrices
atrapan una hélice
rota que riza el césped
De un cuerpo besas
hasta la empuñadura
y esa bronca tristeza
desaparece




Comentarios sobre Esa muñeca a la que diste cuerda
precioso!!! un beso cielo.
Estos versos me recuerdan a una época anterior mia, pero además he descubierto en ellos otro siginificado si lo lees de debajo hacia arriba. Sorprendente y la vez magnífico!!!
Besos, Arlequini, de Corso
Vaya Corso, pues tienes mucha razón, escritos al revés cobran un significado nuevo. Muchas gracias pirata, eres excelente.
Besos
son bonitas prosas bonitos los dibujos ,y por encima yo por lo menos poco vistas , me han encantado el verlas es mas las he mirado mas de una vez