El dios de las pequeñas cosas. Textos para talleres literarios Arundhati Roy
El dios de las pequeñas cosas

Ahora sólo una cosa importaba. Sabían que eso era todo lo que podían pedir. Lo único. Siempre. Los dos lo sabían. Incluso luego, en las treces noches que siguieron a aquella, instintivamente se aferraron a las Pequeñas Cosas. Las Grandes Cosas siempre quedaban dentro. Sabían que no tenían adónde ir. No tenían nada. Ningún futuro. Así que se aferraron a las pequeñas cosas.
Arnudhati Roy 
Introducción
Esta escritora autodidacta y activista, nació en la región de Kerala, al sur de la India. Curso estudios de arquitectura en la Universidad de Delhi aunque pronto se decantó por la literatura y comenzó a realizar guiones para películas y series de televisión. Su primera novela, "El dios de las pequeñas cosas" fue galardonada con el premio Broker de 1997, traducida a dieciséis idiomas y ha obtenido, no sólo el reconocimiento de la crítica, sino también el de todos aquellos lectores que la han leído. Gracias a esta obra la escritora se ha consolidado por su gran capacidad para mostrar la realidad de una forma poética e inédita. Además ha publicado "El final de la imaginación", Editorial Anagrama, 1998; "El álgebra de la justicia infinita, Editorial. Anagrama, 2002; ambos ensayos abordan diversos temas, entre los cuales figura el papel que deben desarrollar los intelectuales en la sociedad contemporánea.
La historia trascurre mayoritariamente en una aldea (Ayemenem), en Kottayam, Kerala entre 1669-1973. El argumento despliega las complicadas relaciones de tres generaciones que se reencuentran en el sur de la India, en un complicado telón de fondo que nos descubre los avatares del comunismo y sus relaciones con el sistema de castas y el cristianismo sirio- ortodoxo
Entre otras historias, nos cuenta la de Sophie Moll, la niña inglesa que se ahogó en el río y cuya muerte estigmatizó a las personas que se vieron relacionados con los hechos. También nos habla de los dos gemelos Estha y Rahel, cuyas vidas se vieron diseccionadas, durante veintitrés años. Muestra también la vida de Ammu, la madre de los gemelos y de sus amores adúlteros, de su hermano, marxista divorciado de una mujer inglesa y de los abuelos que en su juventud eran unos apasionados de la entomología.
La obra recrea con todas sus connotaciones otros temas eternos y que son definitiva los que nos mueven y preocupan como seres humanos: el amor, la muerte, la pasión que rompe tabúes y su deseo, la lucha por la justicia, el pasado y sus secuelas en un presente que parece reabrir sus heridas incompletas.
La sensibilidad con la que la autora nos cuenta las situaciones como si un velo transparente y rico de matices nos las fuesen desvelando poco a poco ha sido lo que ha sorprendido a miles de lectores. Es un lenguaje que respira con lentitud para trasmitir la hondura de los sentimientos que vacían a sus protagonistas Ammu vela noche y día por sus sueños en medio de una cultura que no admite fisuras, cuyos estamentos asentados en el sistema de castas no permiten movilidad ahogando a los seres humanos. Esa lucha sin cuartel es una bajada al territorio de su subconsciente, de sus más íntimos anhelos, un peregrinaje como madre y mujer por reencontrarse consigo misma.
El fragmento escogido recoge la historia frustrada de dos amantes que deciden suicidarse porque su amor está proscrito por los estamentos, que la obligan a casarse con un pescador al que ella no quiere.
El pescador no clama venganza, él decide correr la misma suerte que ella, decide suicidarse. Trágico es el final que trunca sus vidas sin sentido, sin darles la oportunidad de ser felices. Todos son sepultados por el mar. El mar es presentado nuevamente como catalizador, el embrión al que retornan los seres para purificarse.
Lee el texto e inventa la letra de una canción que hable del amor imposible entre los amantes y del final fatídico. Para ello, ponte su lugar e imagina su desconsuelo, el sentimiento de perdida, la idea de que la muerte ya está presente, incluso antes de que aparezca físicamente.
Parte primero de un esquema como el siguiente:
-Noche de amor. Los amantes se entregan el uno al otro y muestran su pasión.
-La mujer se entera de su suerte: ha sido prometida a otro. Será desgraciada.
-En una segunda noche, y tras creer que es imposible la escapatoria, deciden suicidarse.
- El prometido duda entre castigar a la mujer o correr la misma suerte.
Fíjate, por ejemplo, en algunas canciones: Puedes rastrear entre tus propios CD si alguno plantea una historia similar y copiar la letra para después hacer lo inverso, una historia basada en la letra de la canción.
Busca información sobre personajes mitológicos clásicos (el mito de Polifemo y Galatea) que Góngora recreo en el Barroco y que constituye una obra maestra del Barroco:
"Narra el poema el amor de un cíclope Polifemo (monstruo de un solo ojo) por la ninfa Galatea, enamorada de Acis. El cíclope lo mata arrojándole una roca y los dioses transforman a Acis en río." Investiga en Internet, sobre historias mitológicas trágicas. También puedes optar por elegir personajes propiamente literarios que se han suicidado por amor ( Melibea se suicida después de la muerte de Calisto; Romeo y Julieta; etc. Incluso puedes buscar historias verídicas, todo depende de tu capacidad y entusiasmo a la hora de buscar información y recrear una de esas historias.
¿Qué nos sugiere el ritual del elefante? ¿Cuál puede ser su significado dentro de la historia? ¿Crees que este ritual es un homenaje a los muertos? Recuerda que en otras culturas las ceremonias para enterrar a sus seres queridos son distintas a las nuestras. Busca información sobre como enterraban a los muertos algunas civilizaciones ancestrales: los mayas, los egipcios o si quieres investiga sobre las tradiciones que se siguen en la India. Recuerda que la conservación de tradiciones, religiones, mitos y leyendas son el poso sobre el que subsiste la identidad de los pueblos. Recuerda también -por ejemplo- que la muerte lingüística, o sea la desaparición de una lengua- es una de las situaciones más desesperadas para un pueblo porque supone que te quiten tu identidad y tu medio de expresión.
En este momento la narración da un quiebro para centrarse en la descripción del momento íntimo del contacto de la madre con sus hijos (los gemelos). Busca todas las palabras (sustantivos, adjetivos) que sirven para la creación de la escena, la ternura que se pliega como una segunda piel a los personajes. A partir de ahí, la narración se centra en el personaje central, nos describe su estado anímico. ¿Quién puede ser el dios de las pequeñas cosas? Razona la respuesta. Finalmente te propongo que escribas en un folio todo lo que se te ocurra sobre el Dios de las pequeñas cosas, deja que fluya tu mente libremente, sin que los pensamientos encierren tus sentimientos en una caja preciosa, déjate llevar por el Dios de las pequeñas cosas
El dios de las pequeñas cosas
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Era la historia de una chica pobre a la que obligan a casarse con un pescador de una playa cercana, aunque está enamorada de otro. Cuando el pescador se entera de que su flamante esposa ama a otro hombre, se hace a la mar en su barquita a pesar de saber que se avecina tormenta. Está oscuro y se levanta viento. Se forma un remolino en el mar. Se oye una música de tormenta y el pescador se ahoga, succionado hacia el fondo del mar por el remolino.
Los amantes acuerdan suicidarse y, a la mañana siguiente, se encuentran sus cuerpos abrazados, arrastrados por las olas a la orilla. Así que todos mueren: el pescador, su mujer, el amante de ésta y un tiburón que no forma parte de la historia, pero muere de todos modos.
El mar los reclama a todos.
En la oscuridad azul, bordada con punto de cruz y surcada de encajes de luz, Ammu, con rosas de punto de cruz sobre la somnolienta mejilla, y sus gemelos (uno a cada lado) cantaban bajito al compás de la música de la radio de mandarina. Era la canción que las pescadoras le cantaban a la novia joven y triste mientras le trenzaban el pelo y la preparaban para casarse con un hombre al que no amaba
Pandoru mukkuwan muthinu poyi,
( Un pescador se hizo a la mar)
padinjaran kattathu mungi poyi.
( y el viento del oeste se levantó y se tragó su barca.)
Un vestido de Hada de Aeropuerto estaba de pie sobre el suelo, sostenido sólo por sus volantes y su propia rigidez. Fuera, en el mittam, los rígidos saris yacían en fila al sol poniéndose aún más rígidos. Color hueso y oro. Las arrugas almidonadas se llenaban de piedrecitas, así que siempre había que sacudirlos antes para doblarlos y llevarlos a planchar.
Arayathi pennu pozbachu poyi
(en la orilla, su mujer fue por mal camino).
En Ettumanoor decidieron cremar in situ al elefante electrocutado (que no era Kochu Thomban).
Hicieron una pira gigante en la carretera. Los técnicos del municipio correspondiente le cortaron los colmillos y lo distribuyeron de forma extraoficial. Y desigual. Sobre el elefante se vertieron ochenta latas de grasas de búfalo para alimentar el fuego. El fuego ascendió en densas volutas que formaron complicados dibujos sobre el cielo. La gente, que se apiñaba alrededor del elefante guardando una distancia prudencial trataba de descubrir el significado de aquellos dibujos.
Había montones de moscas
Avaney kadalamma kondu poyi
( Así que el océano se alzó y se lo llevó.)

Algunos milanos se posaron en los árboles próximos para supervisar la supervisión de los últimos ritos del elefante muerto. Esperaban y no sin razón, hacerse con los restos de las entrañas gigantes. Quizá una vesícula biliar enorme. O un gigantesco bazo carbonizado.
No quedaron desilusionados. Pero tampoco totalmente satisfechos.
Ammu notó que sus dos hijos estaban cubiertos de un polvillo muy fino. Como dos trozos de tarta no idénticos cubiertos por una capa azúcar. Entre los negros rizos de Rahel se había instado uno de color rubio. Un rizo del patio trasero de Velutha. Ammu se lo quitó.
-Ya os he dicho que no quiero que vayáis a su casa- les dijo- Lo único que traerá son problemas.
No le dijo qué clase de problemas. No lo sabía.
Sabía que, al no mencionar su nombre, lo había atraído, de algún modo, hacia la intimidad arrugada y despeinada de aquella tarde azul, bordada con punto de cruz, y de aquella canción que salía de la radio de mandarina. Al no mencionar su nombre, sintió que se habría fraguado un pacto entre su Sueño y el Mundo. Y que las comadronas de aquel pacto eran, o serían, sus gemelos heterocigóticos cubiertos de serrín.
Sabía quién era él: el Dios de la Pérdida, el Dios de las Pequeñas cosas. Por supuesto que lo sabía.




