Esa muñeca a la que diste cuerda
¿ Por qué sigues corriendo, Arlequín?
Sí ya de niño, te difuminabas, cual fantasma.
Agata niña, atravesaba las paredes desesperada
en tu búsqueda.
Tú, conjurabas a las brujas de los cuentos
para que no te encontrara y te balanceabas.
¿ Por qué corres hacia ella hoy
si helaste su cordón umbilical?
¿ Por qué te empeñas en seguir sus pasos,
recorriendo su cintura
si la dejaste en la estacada,
si nunca quisiste que te siguiera?
¿ Por qué entonces esa mirada cómplice
que vuelve a la demencia
su inocencia?
¿ Por qué detienes la marcha del reló
y haces una costilla gigante
para que siga dibujando sueños difusos
como rosas?
¿Cómo puedes hacer tantos arañazos
a la tejedora?
Aghata

Grito lanzado al aire.
Mi instinto hace piruetas.
Salta hacia el después. Olvida el antes.
Camina a tientas hacia la ternura.
Atravesad paredes
sin ese Eros de papel
sería de locos.
Una muerte prematura.



